Anoche, aprovechando la chatura del domingo y acompañada por mi soledad, me senté en el living, así como si fuera una invitada en mi propia casa, me serví un vaso de Tía María, me puse el mejor cenicero que tengo y me obligué a pasar revista de mi vida.
Y no fue casual, tuvo su puntapié inicial un comentario que me hizo "ella". Llamó para decirme que no podíamos vernos, que no encontraba excusas para salir y en cierto momento me dijo que había estado pensando en qué iba a hacer con su vida si dejaba al marido porque sabía que yo no quería formar otra pareja. Y eso quedó dando vueltas en mi cabeza. Yo no quiero otra pareja. Y es verdad. Yo ya tuve una pareja, es más, tuve tres. Pero la última, la que todavía me duele y me pesa, pasó quince hermosos años conmigo y cuando se fue me dejó ese sabor amargo del desengaño que no quiero volver a vivir.
Ella - mi ex - sí formó otra pareja, sí está aparentemente feliz, yo en cambio, no quiero nada que me ate. Claro que tampoco esta locura, ni una cosa ni la otra. No sé, no me puedo imaginar con ella y con los chicos acá adentro...
Hace 6 meses que estamos juntas, (si se puede decir "juntas", claro está) y a los chicos los conozco por fotos. ¿Cómo reaccionarían si tuvieran que venir a a vivir con una persona que no conocen y lejos del padre? Yo presiento que sería un desastre. Además yo tendré mis comodidades pero no tengo la casa enorme que tienen ellos, que tiene ella, con jardín enorme incluido.
No, no. Aunque pusiera mi mejor buena voluntad, sería catastrófico.
